Cambiando el territorio, hacia regiones inteligentes
La innovación, vinculada un espacio de interacción conformado por flujos y redes, no sólo permite mejorar la competitividad de las empresas e instituciones, sino también utilizar más adecuadamente los propios recursos.
En este proceso de innovación, el territorio no es un mero soporte o escenario en el que ésta se produce, sino que conforma un elemento esencial del mismo. La capacidad para incorporar conocimiento es la que, al permitir utilizar racionalmente los recursos patrimoniales existentes en cada ámbito (físico-ambientales, humanos, económicos, sociales, culturales...), crea un entorno que propicia el desarrollo.
Junto a la innovación, el medio, el entorno se convierte así en un importante recurso y en elemento activo que contribuye a la generación de ventajas, no sólo comparativas sino también competitivas. Se produce, en consecuencia, una revalorización del papel ejercido por el territorio en los procesos socioeconómicos, el entorno contribuye a provocar el dinamismo socioeconómico y, en la lógica global de las redes, permite comportarse a determinados espacios como ganadores o emergentes, entre ellos destacan los sistemas productivos locales, distritos industriales y medios innovadores